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sábado, 1 de noviembre de 2008

El Manantial de la Doncella

Suecia, siglo XIV. Como cada verano, una doncella debe hacer la ofrenda de las velas en el altar de la Virgen. El rey Töre envía a Karin, hija del propio rey y de la reina Mareta, acompañada de Ingrid, una muchacha acogida en casa de Töre que odia a Karin secretamente. Antes de cruzar el bosque, Ingrid se detiene y deja a Karin sola. Karin prosigue su camino encontrándose a unos pastores, aparentemente afables, que la invitan a compartir su comida...

Las películas del gran cineasta sueco Ingmar Bergman son todo menos sencillas. El mundo interior de este hombre, nacido en Upsala, Suecia, en 1918, hijo de un pastor luterano, respira complejidad y angustia vital por todos sus poros. Su formación, como actor y director, es inicialmente teatral. Pero pronto se introduce en el mundo del celuloide, donde descolla por su estilo sobrio y desnudo, sus imágenes cargadas de simbolismo, y sus sinceros interrogantes acerca de la existencia de Dios y el sentido de la existencia humana. En películas y series televisivas de los últimos años como Secretos de un matrimonio, Fanny y Alexander, Las mejores intenciones o Infiel, introdujo además numerosos elementos autobiográficos, convirtiéndose así en auténticas confesiones sobre sucesos decisivos en su vida.


El manantial de la doncella (1960), como El séptimo sello (1957), discurre en la Edad Media, una época donde la omnipresencia de la fe en Dios no impide las pruebas dolorosas. Como la que tiene como protagonista a la jovencita Karin, una doncella de quince años, hija de campesinos, virginal e inocente, que atraviesa un bosque sola camino a la iglesia, y que es violada y asesinada por dos rufianes que la acechan. Ironías del destino, los dos sinvergüenzas van a pedir alimento y posada en casa de los dolidos padres (Max von Sydow y Birgitta Valberg), que pronto van a conocer la culpa que carga la conciencia de esos hombres, lo que les empuja a la venganza.


El guión, basado en una antigua canción del folclore sueco, fue escrito por Ulla Isaksson, y Bergman, que lo calificaba de muy triste, supo transirlo de una atmósfera inefable de dolor y esperanza. Terrible y delicada a la vez es la escena de la violación. Y emocionante y catártico es el clímax en el bosque, la poética escena del milagro. La exquisita fotografía en blanco y negro es de Sven Nykvist, operador habitual de Bergman.

ESCENA

In Sweden, in the Fourteenth Century, Karin is the favorite and virgin daughter of the religious Töre and Märeta. She is the pride and joy of her family. On the day of Our Lady of Virgins, her father asks her to go to a distant church with her pregnant stepsister and carry some candle for Our Lady. On the way through the woods, the naive girl leaves her stepsister resting in a small farm and continues her journey alone. She meets three shepherd brothers and invites them to share her food. Then, they rape and kill her, under the eyes of her hidden stepsister. The same night, the three brothers arrive and look for shelter at her home. The revenge of her father is very impressive.

1961: Oscar mejor película extranjera
1961: Seminci: Espiga de Oro: Mejor película

Director: Ingmar Bergman. Intérpretes: Max Von Sydow, Birgitta Valberg, Gunnel Lindblom, Birgitta Perttesson, Axel Düberg, Tor Isedal, Allan Edwall. Guión: Ulla Isaksson. Música: Erik Nordgren. Fotografía: Sven Nykvist. Título Original: Jungfrukällan. Año: 1960. País: Suecia. Duración: 89 min. Género: Drama

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