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lunes, 2 de febrero de 2009

Una Palabra Tuya

Rosario (Malena Alterio) y Milagros (Esperanza Pedreño) son amigas y son barrenderas. También son jóvenes y no tienen ni novio, ni coche, ni amigos, ni futuro, a pesar de lo cual luchan, se pelean, se divierten, se quejan e incluso ligan... Hasta que un día, un encuentro inesperado dará un vuelco a su vida del modo más sorprendente.

Ángeles González Sinde ya ha bebido antes en sus películas como guionista y/o directora de novelas escritas por mujeres, Belén Gopegui y Almudena Grandes mayormente. Ahora, en su segundo film como directora, le hinca el diente a una obra de Elvira Lindo, que va en la línea de sus trabajos anteriores: vidas tristonas de personas "urbanitas" entre los treinta y pico y cuarenta y pico años, desorientadas vitalmente, con deseos de encontrar la felicidad, pero sin saber dónde. Sobre el papel, la historia tiene su interés, porque se va produciendo una especie de confluencia entre Rosario y Milagros, donde la primera empieza a intuir que si no da amor, tampoco sabrá reconocer el que otros le dan; mientras que la segunda va a contagiarse en parte de la desesperanza de la otra. Pero hay cierta torpeza narrativa, tanto en la estructura alrededor del viaje, sólo comprensible en el último tramo, como en la evolución de Milagros, bastante inesperada, y explicada con un trauma un poquito de culebrón; quizá esa recurrencia a las cosas que nos afectan de pequeñitos, también en el caso de Rosario, resulta demasiado forzada. Los actores están muy bien, ese trío de Malena Alterio, Esperanza Pedreño y Antonio de la Torre, y hasta ayudan a sostener algunos pasajes histéricos como el del misterioso hallazgo en la basura. También están bien resueltos los momentos de humor, que ayudan a hacer la historia más llevadera, aunque algunas frases son un tanto artificiales. Pese a los defectos del film, se agradece el esfuerzo, que una cineasta admita sin rubor su deseo de abordar "conflictos morales", algo poco habitual, con referencia expresa al "miedo al compromiso" y al "miedo a la soledad". Incluso hay una valiente mirada al cielo, un preguntarse qué pinta Dios en todo esto -muy inteligente la escena de la conversación con el sacerdote-, y un rezar por los seres queridos difuntos. Resulta harto interesante y esperanzador que vaya abundando este tipo de miradas femeninas honestas que reflejan las inquietudes del ser humano en el cine español, de las que son buena muestra también Icíar Bollaín y Gracia Querejeta.


"Se eleva conforme el drama hace acto de aparición, tras un titubeante inicio en el que cierta monotonía (tanto expositiva como interpretativa) está a punto de descabalgar al espectador. (...) Malena Alterio y Esperanza Pedreño resultan desgarradoras" (Javier Ocaña: Diario El País)

"El retrato de estas dos barrenderas cala hondo, y cala bien, con una narrativa excelente, un sinfín de situaciones internas extremas que, más que llegar al corazón, te lo acaban troceando." (José Manuel Cuéllar: Diario ABC)

"Avanza como una comedia tristona y con poca gracia hasta que, en un par de giros dramáticos, el drama se apodera de la pantalla (...) En ese último tercio se suceden las secuencias logradas, intensas, impactantes." (Alberto Bermejo: Diario El Mundo)

Director: Ángeles González-Sinde. Interpretes: Malena Alterio (Rosario), Esperanza Pedreño (Milagros), Antonio de la Torre (Morsa), María Alfonsa Rosso (madre de Rosario), Luis Bermejo (Lorenzo), Marilyn Torres (Tete), Chiqui Fernández (Palmira), Juan Sanz (padre de Rosario). Guión: Ángeles González-Sinde; basado en la novela de Elvira Lindo. Música: Julio de la Rosa. Fotografía: David Omedes. País: España. Año: 2008. Duración: 98 min. Género: Tragicomedia.

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