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miércoles, 17 de septiembre de 2008

Serendepity

El término "serendipity" designa la capacidad que tienen algunas personas de protagonizar encuentros fortuitos y agradables. Y, aunque ellos lo ignoran, Jonathan y Sarah están a punto de convertirse en auténticos maestros de "serendipia". Todo comienza un día de Navidad en Nueva York. Ambos han acudido a unos grandes almacenes para comprar regalos a sus respectivas parejas. Unos guantes de lana pueden ser una buena elección. Ambos se encuentran frente al mostrador. El problema es que sólo quedan un par de guantes. Conversan, ríen y conectan de modo asombroso, hasta el punto de que deciden tomar algo en una cafetería y patinar sobre hielo en el Central Park. Cuando, al despedirse, se disponen a intercambiar los teléfonos, la duda entra en sus conciencias. Sarah toma una decisión: permanecer en el anonimato. Si han de volver a encontrarse, el destino se encargará de ello y entonces ya no tendrán que preocuparse. Pasarán los años. Sus andanzas han corrido por cauces diferentes y ambos están a punto de casarse.

¡Qué maravillosa puede ser la vida en las películas! ¡Qué disparatada y entrañable! Estamos ante una comedia romántica de corte clásico, donde la casualidad y el enredo componen un divertido y delicioso tapiz que sólo resplandecerá cuando esté enteramente completado. Hay dos cosas que logran que esta película sobresalga muy por encima de los productos del género. Por un lado tienen lugar en ella algunas escenas realmente logradas, de encanto superlativo, como la apuesta en los ascensores del Waldorf Astoria o la lección de astronomía en el brazo de Sarah. Sin embargo esa magia cinematográfica es posible únicamente gracias a la química que hay entre John Cusack y Kate Beckinsale. El encantamiento entre ambos no tiene nada que envidiar a los que se producen en el colegio Hogwarts, por poner un ejemplo conocido. Y tal es el magnetismo de su serendipia que uno sale transformado después de ver la peli, mientras se pregunta ligeramente obsesionado: ¿me puede pasar a mí?


La película cuenta además con un buen puñado de fantásticas canciones, unos secundarios bastante apañaditos (los amigos de los protagonistas son un perfecto contrapunto) y un ritmo milimétrico que va in crescendo hasta la escena final. Una delicia, vamos.

TRAILER

While each grabbing for the last pair of black cashmere gloves at Bloomingdale's in New York, Sara Thomas and Jonathan Trager meet. Despite each being in a relationship with other people at the time, they spend an amazing afternoon together. Jonathan wants her contact information "just in case", but Sara, a fatalist, plays games of fate with Jonathan to determine if they are indeed meant to be together now or in the future. At the end of the day, the two only have a few pieces of information about the other, which does not include the other's last name or telephone number as they part company. One of Sara's last games of fate that day has each leaving a identifier to the other (Jonathan and Sara scrawl their full name and telephone number on a $5 bill and a used book, respectively), which if each comes into the possession of the other by happenstance, Sara believes they are meant to be together. A few years later, Jonathan is engaged and soon to be married to a woman named Halley. Concurrently, Sara, now living in San Francisco, has too just gotten engaged to Lars, a new ageist musician. However, the thought of Sara is foremost in Jonathan's mind. Sara too is thinking about Jonathan rather than Lars. As Jonathan's wedding day approaches, Jonathan, with his best friend Dean at his side, uses a methodical approach to locate Sara. On the other hand, Sara, with her best friend Eve at her side, uses a more fatalistic approach to finding Jonathan. Will either of their search efforts result in success, especially before Jonathan's scheduled wedding?

"Si la respuesta de Hollywood al terrorismo [NT: esta crítica de Travers es de octubre de 2001] será borrar toda cruda realidad en favor del lado bello de la vida, los resultados puede que sean como 'Serendipity'. (...) ¿Las comedias románticas tienen que estar llenas de azucarada stupidity? Esta lo está." (Peter Travers: Rolling Stone)

"Serendipity nos hace regresar, aunque sea sólo por un par de horas, al Manhattan de nuestros sueños." (Jay Carr: Boston Globe)

"No tengo problemas con el destino. Dejar a los protagonistas en manos de este guión es otra cosa. (...) tantas asombrosas coincidencias y cósmicas casualidades que no es que el 'destino' llame a la puerta, es que entra con un equipo de asalto." (Roger Ebert: Chicago Sun-Times)

"Se eres capaz de creer en el disparatado concepto de 'Serendipity', puede que pienses que descubrir esta entretenida historia de amor ha sido un golpe de suerte." (Claudia Puig: USA Today)

"Serendipity nos pide que creamos que la voluntad del destino está influenciada por viejas películas, y que se merece unas temporadas al estilo de la serie de TV 'Mad About You' (Loco por ti). ¿Acaso los dioses no tienen cosas mejores que hacer?¿O al menos no tienen más canales por cable que los meros mortales?" (A. O. Scott: The New York Times)

"El cine norteamericano está plagado de comedias románticas que son como pompas de jabón. En alguna medida son perfectas, pero en realidad, una vez que se rompen, que se acaban, se descubre que no son nada. Han cumplido su función y poco más. Esto es lo que ocurre con Serendipity" (Augusto M. Torres: Diario El País)

Director: Peter Chelsom. Interpretes: John Cusack (Jonathan Trager), Kate Beckinsale (Sara Thomas), Jeremy Piven (Dean), Molly Shannon (Eve), John Corbett (Lars Hammond), Bridget Moynahan (Halley Buchanan), Eugene Levy (Macall Polay), Lucy Gordon (Caroline Mitchell), Kate Blumberg (Courtney). Guión: Marc Klein. Música: Alan Silvestri. Fotografía: John de Borman. Título en Latinoamérica: Señales de amor. País: USA. Año: 2001. Duración: 90 min.

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