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viernes, 13 de diciembre de 2013

Bicicleta cuchara manzana

En el otoño de 2007, a Pasqual Maragall se le diagnostica la enfermedad de Alzheimer. Tras el duro golpe, él y su familia inician una cruzada contra la enfermedad, de la que esta película se convierte en testigo excepcional. Con inteligencia, sinceridad y buen humor, Maragall se deja retratar con su familia y los médicos para dejar constancia del día a día de su lucha personal. Dos años de seguimiento a un paciente excepcional dispuesto a que los científicos encuentren la cura antes de que la cifra de 26 millones de enfermos en el mundo se multiplique por 10. Una película dura, pero optimista a pesar de todo.

Carles Bosch aborda en forma de documental el conocido caso de la enfermedad de Alzheimer que aqueja a quien fuera alcalde de Barcelona y presidente de la Generalitat de Cataluña, Pascual Maragall. En el otoño de 2007 Maragall decidió hacer pública su enfermedad, y se empeñó en la creación de la fundación que lleva su nombre para concienciar a la sociedad sobre este mal y ayudar a combatirlo. Estamos sin duda ante un film de enorme interés humano, y que logra sobradamente su propósito de dar a conocer en qué consiste la enfermedad desde sus primeros estadios, con pequeños síntomas quizá imperceptibles para el no avisado. Se incide de modo particular en el imprescindible apoyo de la familia, con paradojas tan curiosas como aquélla en que se advierte que lo más duro no es cuando el enfermo no reconoce a sus seres queridos, sino cuando éstos no le reconocen a él.
Al inicio le preguntan a Maragall cómo le gustaría que fuera el documental, y él responde que divertido, y que en cualquier caso no quisiera que quien lo viera estuviera diciendo todo el rato “pobrecito, pobrecito”. Se trata sin duda de un temor natural en cualquier enfermo, verse continuamente compadecido, pero algo ha pesado este deseo en cierta frialdad que atraviesa el trabajo de Bosch, y que obliga al espectador a tomar distancias. Quizá ésa era la idea, pero el inconveniente es que se deja de comunicar emociones. Se trata en cualquier caso de un documental digno, con algunos detalles de suave humor, y que tiene el acierto de orillar las cuestiones políticas o de partido –a la ilusión por la elección de Obama no se le puede adjudicar esa consideración– para fijarse en el lado humano de la enfermedad, y en la importancia de que los científicos trabajen a fondo para erradicarla.

"La película se antoja la mejor de las herramientas para activar a la gente. (...) Y en el exceso de didactismo se encuentra la cruz. (...) renuncia pronto a rastrear en el drama íntimo de la persona para centrarse en la figura pública." 
Luis Martínez: Diario El Mundo

"Cuando Bosch sitúa el objetivo a escasos centímetros de Maragall, aunque este no hable o se muestre un poco hosco, se produce algo parecido a entrar en la cueva más misteriosa y fascinante: el cerebro. " 
Pere Vall: Fotogramas

"Bosch procura evitar la retórica didáctica, así como el homenaje entre compasivo y adulador (...) Valioso, emocionante documento sobre la progresiva pérdida de uno mismo" 
Lluís Bonet Mojica: Diario La Vanguardia

"El retrato de Pasqual Maragall es apasionante (...) es ésta una película inyectada de luz, de vida, de esperanza." 
Toni Vall: Cinemanía

"Es de una eficacia abrumadora: se siente tan cercano, cordial, temperamental y genial al político catalán como también cercana, amenazante y devastadora a la enfermedad." 
E. Rodríguez Marchante: Diario ABC

2010: Premio Goya: Mejor documental

Director: Carlos Bosch
Guión: Carlos Bosch
Fotografía: Carles Mestres
Título Original: Bicicleta, cullera, poma
Año: 2010
País: España
Duración: 106 min.
Género: Documental, Drama

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