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viernes, 3 de junio de 2011

All that Jazz

Durante la década de los 70, Hollywood produjo dos tipos de musicales: los que llevaron a la pantalla la música de la juventud, el rock and roll, y los que frente a éstos trataban de recuperar el espíritu del musical clásico, aunque sin alejarse de la modernidad. All That Jazz es uno de los más representativos de esta segunda categoría, integrada por musicales nostálgicos como New York, New York de Martin Scorsese, que compitió con él en las carteleras, o las célebres recopilaciones de los mejores números musicales de las películas clásicas del género, que por entonces contaban con el apoyo incondicional de una gran mayoría del público.

Basándose en un célebre musical de Broadway, Bob Fosse (Cabaret) recreó la vida de un tal Joe Gideons, simpático, extraordinario y libertino coreógrafo que ha de poner en funcionamiento una obra musical. Gideons no presta atención a ninguna otra cosa que no sea él mismo y su propio trabajo al frente de la compañía. Su vida es una completa entrega al arte de la danza, del que él también se aprovecha para alimentar sus continuas conquistas amorosas, costumbre que le reprochan su ex mujer, su novia y su hija. Pero la exigencia física a que se somete día a día -tabaco, sexo y drogas forman parte de ella-, lleva a Gideons hasta la extenuación y su estado desemboca en un ataque cardíaco.
Bob Fosse rompió sin duda los estándares del musical convencional y asombró al público y a la crítica con una propuesta rompedora, original y repleta de sensualidad -lo del número erótico es bastante excesivo-, con un ritmo vertiginoso y una planificación extraordinaria. Los números musicales, desde el comienzo del casting con la célebre pieza "On Broadway", hasta la despedida de Gideons, son brillantes y tienen lugar entre bastidores, en una casa familiar o en la mente del protagonista. Se llevan la palma los que nacen en las alucinaciones de Joe en el hospital -especialmente el protagonizado por la genial Ann Reinking- y también el espléndido colofón, con una audaz versión de la célebre canción "Bye, Bye Love".
Roy Scheider, célebre tras protagonizar Tiburón, despuntó aún más con este papel. No es fácil asumir el papel protagonista de películas como All That Jazz, debido a que se necesitan unas grandes dotes interpretativas, y también es requisito indispensable saber "leer" los números musicales; y se puede decir que Scheider salió airoso de la prueba con una nota brillante. Asimismo la cinta permite contemplar uno de los primeros papeles de Jessica Lange (El cartero siempre llama dos veces, La caja de música), quien interpreta a una especie de hermoso ángel de la muerte, que desde otra dimensión espacial espera la "llegada" del protagonista. El film es sin duda predecesor de otros grandes musicales posteriores, como Chicago (2002). Logró la Palma de Oro en Cannes en 1980, además de otros muchos premios, entre ellos cuatro Oscar.

Choreographing and picking dancers for his new show whilst editing his feature film about a standup comic is getting to Joe Gideon. Without the chemical substances he wouldn't have the energy to keep up with his girl-friend, his ex-wife, and his special dancing daughter. Scenes from his past life start to encroach on the present and he becomes increasingly aware of his mortality. Think he's gonna die.

"Interesantísimo musical dramático, totalmente imprescindible" 
(Fernando Morales: Diario El País)

1979: 4 Oscars: Bso adaptada, vestuario, dirección artística, montaje. 9 nominaciones
1979: Festival de Cannes: Palma de Oro (ex aequo)

Director: Bob Fosse
Intérpretes: Roy Scheider, Jessica Lange, Leland Palmer, Ann Reinking, Cliff Gorman, Ben Vereen, Max Wright, Erzsebet Foldi, Deborah Geffner, Michael Tolan, John Lithgow, Sandhal Bergman
Guión: Robert Alan Aurthur, Bob Fosse
Música: Ralph Burns
Fotografía: Giuseppe Rotunno
Año: 1979
País: EE.UU.
Duración: 124 min.
Género: Musical


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