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domingo, 7 de agosto de 2011

París

Un hombre enfermo que ve que la muerte se acerca, empieza a considerar y a valorar de manera distinta la vida de los que lo rodean: unos verduleros, una panadera, una asistente social, un bailarín, un arquitecto, un sin-techo, un profesor de universidad, una modelo, un inmigrante ilegal de Camerún. Todos ellos tienen problemas que pueden parecer insignificantes, pero que para ellos son los problemas más importantes del mundo.

El director francés Cédric Klapisch encontró el éxito con el film Una casa de locos en 2002, y repitió buenas críticas con la segunda parte, Las muñecas rusas en 2005. Cuatro años después no ha podido emular la altura de esas obras con París, la película que nos ocupa. Por primera vez se aleja del aire tragicómico de sus otros guiones y entrega un drama coral, de resultado correcto pero falto de la emoción y la vitalidad de sus otros filmes. El planteamiento es atractivo: se trata de ofrecer una visión coral de las vidas de unas cuantas personas que confluyen en París. El nexo de unión es Pierre, un joven a quien han diagnosticado una grave enfermedad de corazón. Ante la perspectiva de la muerte comienza a ver con otros ojos a las personas que le rodean. Ese es el resorte que le sirve a Klapisch para introducirnos en las existencias de un grupo de personajes mínimamente conectados, que pasan su días normalmente, que trabajan, sufren, ríen y buscan el amor: la hermana de Pierre, trabajadora social; el vendedor de fruta y verdura; una guapa vecina que estudia en la universidad; el profesor de ésta, enamorado como un quinceañero; el hermano arquitecto; un emigrante africano; la dependienta de una panadería, etc. Quizá el mayor defecto de la película es haber querido abarcar demasiado. Hay dispersión en la historia y aunque los personajes resultan verosímiles, apenas avanzan e interesan poco. Es cierto que hay algunos momentos logrados, magníficamente ambientados con la escogida música (uno de los puntos fuertes del cine de Klapisch), pero al final sólo planea la idea algo manida de la dura realidad de la muerte, que tarde ayuda a darnos cuenta de la maravilla de estar vivo. Lo mejor son los actores, con especial mención al formidable y cómico Fabrice Luchini y a la sempiterna Juliette Binoche.


Pierre, a professional dancer, suffers from a serious heart disease. While he is waiting for a transplant which may (or may not) save his life, he has nothing better to do than look at the people around him, from the balcony of his Paris apartment. When Elise, his sister with three kids and no husband, moves in to his place to care for him, Pierre does not change his new habits. And instead of dancing himself, it is Paris and the Parisians who dance before his eyes.

"Más vidas cruzadas. (...) 'París' demuestra que cuando las historias están bien contadas la sistemática funciona. Eso sí, la película es irregular. Hay secuencias (...) conformadas por la vía del capricho."
(Javier Ocaña: Diario El País)

"Es fácil comprender su punto de vista [del protagonista]. Lo que no consigue Kaplisch es que el espectador lo comparta. Ni el suyo, ni ninguno de los otros fragmentos de estas vidas cruzadas, pero no iluminadas."
(Federico Marín Bellón: Diario ABC)

Director: Cédric Klapisch
Intérpretes: Juliette Binoche, Romain Duris, Fabrice Luchini, Albert Dupontel, François Cluzet, Karin Viard, Gilles Lellouche, Mélanie Laurent, Zinedine Soualem, Olivia Bonamy, Julie Ferrier, Maurice Bénichou, Audrey Marnay, Sabrina Ouazani
Guión: Cédric Klapisch
Música: Robert Burke, Loïc Dury, Christophe Minck
Fotografía: Christophe Beaucarne
Año: 2008
País: Francia
Duración: 130 min.
Género: Comedia, Drama, Romántico

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