Marnie Watson (Famke Janssen) es una mujer que sale en libertad condicional de la cárcel por haber matado a su marido, un violento policía de Nueva York que la estuvo maltratando durante años. En lugar de la cárcel la ordenan pasar un año recluida en su casa con un localizador electrónico, atado a su tobillo, cuya alarma salta cuando traspasa los 100 pies de radio de acción. El antiguo compañero de su marido la somete a una vigilancia abusiva, esperando que viole la condena y devolverla a prision. Lo peor es que su marido muerto es ahora un vengativo fantasma que habita la casa y que quiere vengarse…
Planteada de esta forma la coartada, Acoso del más allá se desarrolla casi con exclusividad en interiores, midiendo la duración precisa para exponer el clásico esquema de sugerir la presencia de lo insólito para ir develándola progresivamente. Pero esa idea común en el grueso de miles de producciones de distinto calibre, es retomada con eficacia por Red, quien opta por contar su historia terrorífica tratando de no caer en los excesos, siguiendo la línea del que quizá sea el gran referente de esta cinta, El ente. Y a pesar del reducido nivel de producción no es nada mala la idea de trabajar la película más como una crónica de las vivencias de una heroína anónima tratando de salir a flote a pesar del confinamiento y la incomprensión de los pocos con los que tiene contacto. Sin ser nada espectacular la primera hora funciona a ese nivel y gana con respecto a lo que veremos en los treinta minutos finales.
Ahí es donde quizá los convencionalismos terminan venciendo a la película, aunque eso no afecta por supuesto al sacudón con el que abre el clímax, que debe ser de lo más logrado que he visto últimamente. La inclusión del gore funciona en la medida que no está desgastada en el resto del metraje y ello es algo que potencia el momento antes de las resoluciones. Pero con sus aciertos y reparos, Acoso del más allá también termina siendo un retrato nada desdeñable de un personaje (femenino en este caso) aprisionado más por las injusticias que por las culpas propias. La sola idea de ese sistemático tormento por parte de un ser que en si mismo manifiesta fuerzas abusivas, parece sacada de cualquier buen drama psicológico. A diferencia de la recordada cinta con Barbara Hershey, acá el mal si tiene identidad reconocida por su víctima, lo que fácilmente la pudo haber convertido en una cinta mucho más perturbadora. A pesar de su poca notoriedad, ya quedará la idea para ser retomada nuevamente.
A young woman, Marnie Watson, is granted early release from her prison sentence for manslaughter (killing her husband - a violent NYC cop - in self defense) on condition she wear an electronic ankle bracelet and remain within her home, effectively under house arrest, for the remainder of her sentence. Her late husband's partner keeps tabs on her from a patrol car parked across the street, hoping she'll violate probation and he can send her back to prison. But the 100-foot radius her ankle bracelet allows isn't the worst of her problems. Her dead husband --now a malevolent ghost--is still in the house, where he died -- intent on savage revenge.
Sin duda una película diferente al mezclar elementos muy dispares como el maltrato y fantasmas. Interesante sin duda. El Coleccionista
Director: Eric Red.
Intérpretes: Famke Janssen, Bobby Cannavale, Ed Westwick, Michael Paré, John Fallon, Patricia Charbonneau, Kevin Geer, Evelyne Kandech, Kembe Sorel, Tibor Pálffy, Ken Kelsch.
Guión: Eric Red. Música: John Frizzell.
Fotografía: Ken Kelsch.
Título Original: 100 Feet.
País: Estados Unidos.
Año: 2008.
Duración: 105 min.


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