Los técnicos del Centro Nacional Espacial de EE.UU, supervisando el sistema solar, ven que de repente un cometa hace un giro inesperado e impacta sobre Marte desviando su destino hacia la Tierra. El Pánico invade a los científicos que evalúan los efectos de la radiación y la capacidad para destruir a toda la ciudad y, muy posiblemente, a todo el planeta.
Películas como ésta convierten a 2012 en poco menos que una obra maestra. Tan ridícula y poco rigurosa es Black Hole: la destrucción de la Tierra. No es sólo que el presupuesto sea paupérrimo -las escenas del presidente de los Estados Unidos o las de la NASA chapotean en el mayor de los ridículos- o que los actores sean malos, es que ni siquiera esto se acerca a la dignidad que solían revestir las entrañables películas de la serie B. Ninguno de los intérpretes parece creerse eso de que un cometa ha colisionado con Marte, y que los restos han creado una turbulencia que anuncia un apocalipsis incipiente en la Tierra. Las explicaciones científicas -es un decir- son risibles, y las situaciones personales -la familia que tiene entre sus miembros a un autista genial, los 'raritos' físicos cuánticos, etcétera- o la identidad de los 'salvadores' de la Tierra no revisten demasiado interés.
In this epic disaster film of faith, a mother and father search for their only child as a giant asteroid headed for Earth triggers a series of apocalyptic events.
Director: Justin Jones
Intérpretes: Rhett Giles, Stephanie Jacobsen, Gigi Edgley, Kristen Quintrall, Peter Jurasik, Jenna Craig, Erica Fox, Marcus Lyle Brown
Guión: Leigh Scott
Música: Miles Hankins
Fotografía: Steven Parker
Título Original: Quantum Apocalypse
Año: 2007
País: EE.UU.
Duración: 94 min.
Género: Ciencia ficción


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