viernes, 7 de enero de 2011

Metropolis

En una megalópolis del año 2000 los obreros viven en un gueto subterráneo donde se encuentra el corazón industrial de la ciudad. Les está prohibdo salir al mundo exterior, pero incitados por un robot se rebelan contra la clase intelectual que detenta el poder y amenazan con destruir la ciudad exterior. Freder (Gustav Frölich), el hijo del soberano de Metrópolis, y María, una muchacha de origen humilde, intentarán evitar la destrucción apelando a los sentimientos y al amor.

Metrópolis es, quizá, la última gran joya del expresionismo alemán. Una película futurista, que presenta una sociedad inquietante, donde una clase privilegiada explota al resto de la humanidad. Su brillante imaginería ha fascinado a todo tipo de espectadores. La historia es sencilla, y está contada en clave mesiánica. Joh Fredersen, hijo del líder de la clase dominante en la ciudad de Metrópolis, entra en contacto por casualidad con la clase obrera. La hermosa Maria, en compañía de un grupo de niños, ha accedido a un jardín reservado a los privilegiados. Picado por la curiosidad, Joh desciende a los subterráneos de la ciudad, donde los obreros trabajan en condiciones infrahumanas poniendo a punto la maquinaria que permite que Metrópolis funcione cada día. Después de escuchar un vibrante discurso de Maria, en que recuerda a los obreros que todos los hombres son hermanos, Joh asume la función de ser nexo de unión entre dos mundos muy distintos. Pero la puesta en funcionamiento de un robot con los rasgos de Maria va a complicar mucho su tarea.


Con guión de quien era entonces su esposa, Thea von Harbou, Fritz Lang rodó un film deslumbrante y moderno, que hoy sigue conservando todo su poder de fascinación. Su brillante diseño de edificios y autopistas futuristas sigue inspirando el cine de hoy, como puede verse, sin ir más lejos, en Minority Report. Los efectos especiales, como la puesta en marcha del robot y el videoteléfono, son imaginativos y conservan hoy toda su validez. La versión que ofrece Divisa es la restaurada por la Fundación Murnau, que aporta una magnífica calidad de imagen; y ofrece el montaje más aproximado a la versión que Lang estrenó originalmente en el año 1927, que ayuda a entender mucho mejor la motivación de los personajes. Cuenta con la música orquestada del momento del estreno, de Gottfried Huppert. Y gracias a los extras del film, pueden conocerse todos los detalles que rodean a su creación.
Sometime in the future, the city of Metropolis is home to a Utopian society where its wealthy residents live a carefree life. One of those is Freder Fredersen. One day, he spots a beautiful woman with a group of children, she and the children who quickly disappear. Trying to follow her, he, oblivious to such, is horrified to find an underground world of workers, apparently who run the machinery which keeps the above ground Utopian world functioning. One of the few people above ground who knows about the world below is Freder's father, Joh Fredersen, who is the founder and master of Metropolis. Freder learns that the woman is Maria, who espouses the need to join the "hands" - the workers - to the "head" - those in power above - by a mediator or the "heart". Freder wants to help the plight of the workers in the want for a better life. But when Joh learns of what Maria is espousing and that Freder is joining their cause...

Obra maestra del cine y película capital del expresionismo alemán, se trata de una visión apocalíptica de la sociedad del futuro. En su día fue una gran superproducción de la potente productora UFA, pero fue un fracaso de taquilla.

Director: Fritz Lang
Intérpretes: Alfred Abel, Gustav Fröhlich, Brigitte Helm, Fritz Rasp, Rudolf Klein-Rogge, Theodor Loos
Argumento: Thea von Harbou (novela)
Guión: Fritz Lang, Thea von Harbou
Música: Myles Boisen
Fotografía: Karl Freund, Günther Rittau
Año: 1927
País: Alemania
Duración: 153 min.
Género: Ciencia ficción

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